El Barça espera el perdón de Florentino

Declaraciones del presidente del Real Madrid ayer en un loable acto a favor del respeto en el deporte: “Nosotros somos implacables con los que insultan”. Brevísima recapitulación histórica: Florentino Pérez llegó tarde a la lucha contra los grupos violentos, pero llegó. Cortó la relación del club con los Ultras Sur, aunque lo hizo bastantes años más tarde que Laporta se enfrentara a los Boixos Nois, en el que fue el gran legado de su presidencia. Es decir, también en eso el Madrid fue a remolque del Barça. Sin embargo, en el historial del presidente madridista está vigente una gran mancha que no puede ocultar por mucho que intente disimularla.

Tras el repugnante dedo que Mourinho puso en el ojo de Tito Vilanova, el Bernabéu, auspiciado por el propio club, recibió al portugués como un héroe un vergonzoso 25 de agosto de 2011, en medio de una campaña que intentó sin éxito convertir al verdugo en víctima. La pancarta fue protegida cuando no alentada por el propio presidente y tuvo un carácter plenamente oficial. Prueba de ello es que se mantuvo fija en el Bernabéu más de tres meses con sus noches, hasta el 10 de diciembre del mismo año, sin que nadie hiciera nada para retirarla. Aquel insulto a Tito Vilanova y al barcelonismo, cínicamente instalado en el Bernabéu durante 15 semanas, es una de las mayores infamias que ha vivido el fútbol español en toda su historia.

Y ahora sí, ahora retomemos la frase que pronunció ayer Florentino: “Nosotros somos implacables con los que insultan”, frase que suena hueca cuando se recuerdan los antecedentes. El Barça espera todavía un perdón público y oficial por aquella pancarta canalla. Es posible que el gesto no llegue nunca, puesto que equivaldría a revisar de cabo a rabo esta indecencia conocida como ‘era Mourinho’. Que sería además lo mismo que enmendarse la plana a sí mismo. Mientras no llegue la disculpa, es bueno que se sepa que para el barcelonismo ninguna declaración hará olvidar lo que se perpetró aquel 25 de agosto de 2011. El día de la infamia.

FUENTE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *