«Así de jodido puede ser llegar a la cantera del Real Madrid»

Nacho Martín, exfutbolista de la cantera del Real Madrid, explica en la web ‘vice.com’ la agobiante presión que sufrió en su etapa de formación en la ‘Casa Blanca’

Cantera del Real Madrid: Gomina, Audis y fracaso escolar

«Así de jodido puede ser llegar a la cantera del Real Madrid». Es el título de un artículo desgarrador que narra en primera persona el exfutbolista de la cantera del Real Madrid, Nacho Martín, para la web ‘vice.com’.

Martin explica que la organización de la cantera madridista avoca irremediablemente al fracaso escolar: «La forma en la que estaban estructurados los horarios, la carga de entrenamientos y el cansancio constante se convertían en factores que hacían que estudiar fuese insostenible«.

En este sentido, explica que en el último partido ante el City jugó uno de sus excompañeros, pero aclara: «Lo que no te muestran las cámaras es que él se encontraba dos cursos por detrás del resto del nosotros».

La vida en la residencia de la Universidad Camilo José Cela era espartana para niños de apenas quince años. Primero, por la exigencia. «La competencia entre los jugadores era asfixiante«, explica Martín, que relata una de las recetas habituales para superar el estress: «La terapia perfecta para superarlo era echar el pestillo de la habitación y pelearse hasta que los espectadores pararan la pelea«.

Quince habitaciones, tres inquilinos en cada una de ellas y un único supervisor. Alimentación inadecuada: unas galletas y un mini batido para afrontar los duros entrenamientos. «La alimentación estaba lejos de ser la más idónea para muchachos de nuestra edad y más siendo deportistas de élite», asegura un Martín que desvela qual era la solución al problema, el restaurante Gilardino de Majadahonda, que les servía cada noche «gofres cubiertos de chocolate y bocadillos de salchichas inundados en salsa de barbacoa. No nos aportaban nada bueno, pero eran mano de santo tras las insípidas cenas del internado«.

El sistema era tiránico, hasta el punto de que dos días después de que el club le diera la baja, finalizada su etapa en el Juvenil C, le llamó su entrenador, Luis Miguel Ramis, para preguntarle porqué no había ido a entrenar… ¡El club no se lo había comunicado!

Claro, con todo esto, no es de extrañar la mentalidad con la que crecían los muchachos: «A las ocho de la mañana las planchas para el pelo ya están calientes. Tarros de cera, gomina… y lucha por encontrar un reflejo en el espejo. Bienvenidos al submundillo metrosexual de la cantera del Real Madrid«.

Jóvenes aún menores de edad se mueven en cifras contractuales que superan de largo los sueldos de sus padres. Martín explica a modo de anécdota que «un jugador se compró un Audi nuevo sin siquiera tener carnet de conducir«.

Martín coincidió con Lucas Vázquez, Morata, Cheryshev, Carvajal y Jesé, entre otros y ahora, tras hacer carrera en Estados Unidos, se encuentra en Holanda haciendo un masterde derechos humanos, antes de incorporarse a la University College de Londres para estudiar derecho.

Es una excepción y su resumen de su paso por la cantera blanca es demoledor: «El día que me dieron la patada, me sentí liberado. Fue como quitarse un peso de encima que había llevado en mis espaldas durante mucho tiempo. Ningún quinceañaro debería experimentar cómo se siente al ser despedido de un negocio, cómo lidiar con una ansiedad constante y cómo afrontar el hecho de que en el fondo tan solo eres un producto de mercado del que quieren sacar tajada. Si no cumples, eres prescindible».

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